Así pues volvemos a encontrar el abrumador sin fin de posibilidades que es tradicional en la saga, sólo que todo pasado por un tamiz mucho más cómodo y accesible. De este modo tenemos que crear el Sim a nuestro gusto, modificando infinidad de parámetros referentes a su rostro, físico, pelo, color de piel, forma de cara, nariz, boca, orejas y ojos. Además de las ropas, pudiendo escoger diferentes opciones de vestimenta para determinadas ocasiones, como la ropa deportiva, la elegante, la casual, etcétera; que podremos cambiar en cualquier momento con un cómodo y solitario click. De momento algunas opciones como los peinados, por ejemplo, son ciertamente escasas, pero confiamos en que la labor de los aficionados con las modificaciones y las propias expansiones contribuyan a ofrecer una mayor variedad en todos los campos.
Hasta aquí todo muy similar a lo visto en Los Sims 2, ¿no? Las opciones son prácticamente idénticas, y el sistema se lleva a cabo con cómodas barras que desplazamos en una dirección u otra. Sin embargo al pinchar en la opción de la personalidad ya comenzamos a ver las primeras diferencias serias.
Los Sims 3 se aleja profundamente de la segunda parte ofreciendo un procedimiento que el mismo videojuego describe como Rasgos, y que divide nuestras posibilidades en cuatro categorías: Mentales, de Estilo de Vida, Físicas o sociales. Dispondremos de cinco ranuras para equipar estos rasgos de entre toda la oferta, y serán estos elementos los que acaben conformando el carácter de nuestro Sim. Aquí encontramos talantes como el de Demente, Culo de Sofá, Distraído, Snob, Mezquino, Torpe, Experto Culinario, etcétera para alcanzar más de 60 opciones de entre las que elegir, y que ofrecen una forma de esbozar la personalidad de nuestros personajes de forma muy precisa.

